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Primer Aniversario de El Sofá Rojo de Elena

Hoy no escribiré una reflexión dominguera. Hoy quiero aprovechar este post para dar las gracias a todos los que me habéis apoyado y acompañado en esta aventura que el pasado jueves 21 de enero cumplió su primer aniversario.

Hace un año publiqué el primer post sin tener muy claro el rumbo que llevaría mi blog, pero llena de ilusión. Cuando me di cuenta de que se trataba del 21 de enero me quedé por un segundo paralizada. Te explico porqué: yo no creo en las casualidades. El número 21 ha estado muy presente en mi vida siempre, como si de algun modo me persiguiera. Para los que me conocéis desde la época en que presentaba el programa Ganing Casino ya sabréis que el 21 es mi número favorito ¡Siempre lo decía cuando salía ganador! “Número 21: Rojo, impar, pasa; vecino del cero”.

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Captura en directo de Ganing Casino

Pero es que ahí no terminan todas las casualidades entorno a la fecha de lanzamiento de El Sofá Rojo de Elena. Resulta que hace muchos años disfrutaba de un hobby muy particular: el Turf (carreras de caballos). De hecho, la afición llegó a tal punto que no me conformaba con ir de público al hipódromo sino que me convertí en propietaria llegando a tener una cuadra con 5 caballos. El primero -y el mejor de todos- fue el que más alegrías me dio. Se llamaba Lord Vell y precisamente nació un 21 de enero, al igual que mi blog.

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Lord Vell

Concluyendo -por hoy- al tema de las casualidades, confieso que me hacen gracia este tipo de coincidencias. Dejaré para otra semana una reflexión sobre el tema porque da para mucha tinta. Además creo que es un debate interesante donde me gustaría saber vuestra tu opinión.

Hoy sólo quiero agradecer a todos mis lectores vuestras visitas, vuestro tiempo y apoyo. Me gustaría mencionar a todos los que habéis formado parte de algún modo de esta aventura, incluso desde el primer proceso creativo.

Os voy a contar un secreto. Me enamoré de mi sofá cuando vi uno igual en una feria en Madrid. Hablé con los de la casa de sofás y les pedí que me vendieran ese mismo sofá que estaba expuesto al terminar la feria. Cuando llegué a casa y tomé medidas de mi salón, el sofá no entraba por muy pocos centímetros ¡Mi disgusto era enorme! Volví al día siguiente a la feria y les comenté mi problema. Fueron tan majos que me aseguraron que no habría problema en fabricarme uno a medida sólo para mi y en el color que yo quisiera. No lo dudé el color tenía que ser rojo.

Un mes y medio después me llaman por teléfono y me dicen que esa misma tarde me van entregar en mi domicilio el sofá pero que no lo pueden subir ni tampoco pueden retirar el antiguo…. ¡Ohhhhh! En ese momento de pánico una agradece tener buenos amigos. Llamé a mi amigo Álvaro Diaz-Manresa, a Sara Elena Ruiz y a Jorge Diez y entre los cuanto conseguimos -con mucha dificultad hay que confesar- subir mi sofá nuevo hasta mi casa y deshacernos del antiguo.

Prometo buscar la factura y ver la fecha exacta en la el sofá llegó físicamente a mi vida porque desde entonces ha sido un lugar de encuentros y desencuentros, de acercamientos y de rupturas, de besos y de lágrimas. Las mejores historias de mis amigas las hemos comentados sobre tu tela roja y las mejores siestas del mundo me las sigo echando sobre él junto a mi gata Martina (la responsable de algún que otro descosido).

En este post de aniversario me parecía necesario compartir la anécdota de cómo el sofá rojo que inspiró el resto llegó a mi vida. Me gusta sentir la cercanía de mis fieles lectores y también poder compartir con vosotros algunas cosas personales, como éstas anécdotas que son tan vuestras como mías.

Necesito seguir contando con vuestra energía para afrontar el próximo año, así que, ¡gracias gracias y gracias!

BESOS ENORMES

Elena